Imagen: © Svetlana Svetlana Yashina y un equipo del Institute of Physicochemical and Biological Problems in Soil Science, Russian Academy of Sciences.
Por A.K. Streeter.
El derretimiento del permafrost no está ayudando al cambio climático, ya que emite gases de metano. Pero los científicos del mundo están encontrando un tesoro en zonas en donde la nieve se derrite.Un equipo de la Academia Rusa de Ciencias de Moscú, en el Instituto de Problemas Fisicoquímicos y Biológicos de la Tierra, descubrió en el agujero fosilizado de una ardilla de la época glaciar la planta en flor silene stenophylla. La planta había sido enterrada en sedimentos a una profundidad de 38 metros y a una temperatura de −7°.
Las pruebas de datación por radiocarbono demostraron que la ancestral ardilla las había almacenado hace aproximadamente 31800 años, justamente antes de que el hielo cubriera la zona del río Kolya.
Los científicos utilizaron la hormona del crecimiento para revivir la planta silene stenophylla y eventualmente hacerla florecer de nuevo. Según informa Proceedings of the National Academy of Sciences, estaríamos hablando de los organismos vivos más ancestrales, viables y multicelulares.
Los descubrimientos de este “ADN ancestral” a medida que el permafrost de las regiones frías se derrite se están convirtiendo en una tendencia. En algunas ocasiones, parece que han sido depositados mucho antes de lo que los científicos creían y el Laboratorio Criptológico del Suelo en Moscú necesitó trabajar más de lo esperado para determinar que las semillas de la silene stenophylla eran realmente tan viejas como parecían ser.
A medida que el manto de hielo se derrite tendrán lugar más descubrimientos como el de la silene stenophylla y algunos científicos creen que las semillas ancestrales podrían incluso florecer espontáneamente, brindándonos la esperanza de que algunas variedades ya extintas de plantas puedan revivir.
Y si no fuera así, siempre nos queda el almacén de semillas de Noruega para facilitar alguna información genética.